Tu refugio seguro y propicio para comenzar el viaje hacia el autocuidado, un santuario donde te permites conectar con tus emociones y armonizar tus estados internos.
Crear un espacio donde cada persona pueda desconectarse del mundo exterior y reconectarse profundamente consigo misma, a través de la práctica consciente del yoga. Un lugar donde el cuerpo, la mente y el espíritu encuentren armonía y paz.
En Shuka, el crecimiento no se mide en posturas, sino en autoconocimiento. Cada práctica es una invitación a escuchar tu cuerpo y cultivar una relación más amable contigo mismo/a.
No necesitas ser flexible. Contamos con accesibilidad y accesorios (mantas, bloques, bolsters) para que todos puedan practicar con comodidad y respeto.
Más allá de las asanas, es un rincón para conectar: disfrutar una infusión, intercambiar palabras o simplemente estar, en comunidad y en calma.
El pago mensual asegura vuestra plaza y el funcionamiento del estudio. Los pagamentos
son hechos entre el día 1 al 5 de cada mes.
¿No puedes venir a una clase? Puedes recuperarla dentro del mismo mes, siempre que
haya hueco en el grupo al que quieras unirte. Las recuperaciones son una ayuda extra, no
un intercambio por el pago mensual.
Avísame y lo organizamos con gusto.
Después de usar bloques, mantas o esterillas del estudio, te invito a dejarlos ordenaditos
como los encontraste. Es un acto de respeto y amor por quien viene después.
Por favor, apaga o silencia el móvil antes de entrar a clase.
Una notificación puede sacar a todo el grupo del momento presente.
Regalémonos una pausa sin interrupciones.
Si necesitas hidratarte, puedes servirte agua o una infusión calentita (con cariño, está allí
para ti).
Intentamos comenzar puntuales. Llegar unos minutos antes te permite aterrizar y
prepararte con calma. Además, evitarás entrar corriendo en medio de una respiración
profunda
Deja los zapatos en la entrada: el suelo es sagrado, lo tocamos con el cuerpo y el corazón
Y si puedes, coloca tus cosas con orden, así el espacio sigue siendo un refugio limpio y
armonioso.
Sigue siempre tu propio ritmo. Si una postura no te va bien, puedes modificarla o
descansar.
Tu cuerpo es sabio. Confía en él, y en tu práctica
La amabilidad, la atención y el respeto que cultivamos aquí… ojalá salgan contigo por la
puerta
Así sembramos yoga también fuera del estudio.
Desde que empecé con la maestra Susana he aprendido mucho. Controlar mi respiración, mejorar mi equilibrio ( aún sigo en ello jeje) el físico y el mental. Solo una buena instructora como ella puede enseñar los verdaderos beneficios del yoga y hacerte sentir ligera de cuerpo y mente. Ambiente muy agradable y también nos echamos muchas risas. Namaste
Estoy encantada de los beneficios del yoga, a través de tus clases. Recuperé la respiración profunda, y los buenísimos resultados, de calma. También me alegra encontrarme con las compañeras. De corazón gracias por la oportunidad, ayudando a mejorar nuestra salud
Empezé en el estudio de yoga con Susana hace un año y aunque al principio me costó fue lo mejor que pude hacer para mejorar mi salud,a nivel físico,con problemas articulares y osteoporosis a día de hoy puedo decir que note mucho el cambio,la flexibilidad,las cervicales que ya no las tengo tan cargadas gracias a la respiración que es fundamental. Además de lo bien que me lo paso en clase con Susana y mis compañeras. Totalmente recomendable
Para mí tus clases son paz y calma! Salgo renovada